LE GUSTE O NO LE GUSTE

A ocho meses de iniciado su mandato, la gobernadora Rocío Nahle enfrenta no solo una crisis de seguridad -que está rebasando por mucho a su gobierno-, sino una crisis de credibilidad, la cual está quedando sepultada bajo los escombros de su propia narrativa. La violencia desatada por todo el estado Veracruz no es nueva, cierto. No se puede responsabilizar totalmente a la actual administración de un fenómeno que ningún gobierno, incluido el anterior del mismo partido, pudo ni quiso atender. Pero de eso a la semianarquía en la que por momentos parece que se hunde la entidad, hay un largo trecho de responsabilidad que al parecer la mandataria se niega a asumir. El brutal asesinato de la maestra jubilada y taxista por necesidad Irma Hernández, secuestrada y obligada a leer un mensaje bajo amenaza de muerte, fue un punto de quiebre en este primer trecho del sexenio. La versión oficial -que murió de un infarto luego de ser “violentada” por los sicarios que le apuntaban- fue una ver...