LA DICTADURA DE ESTOLIDEZ

Los acontecimientos alrededor del al parecer inevitable declive de la República y la división de poderes que significa la reforma judicial, mantienen en estado de tensión a un país dividido y al mismo tiempo, han sacado a la luz las expresiones más primarias y rufianescas de la neoclase gobernante. Tras la captura de los órganos electorales que le regalaron una sobrerrepresentación ilegítima en el Congreso de la Unión, el obradorato en el poder está fuera de control y siente que no hay límites para hacer con el país lo que quiera, bajo la falacia de que cualquier cosa que desee hacer –hasta la más absurda- cuenta con el respaldo del “mandato popular”. Mientras ante miles de personas que le vitorean el presidente miente con desparpajo sobre un sistema de salud –quizás el más grande y criminal de sus fracasos- “mejor” que el de Dinamarca, los políticos de la mal llamada “cuarta transformación” se solazan en una borrachera de poder en la que desprecian cualquier voz, cualquier a...