MILLONADAS PARA OPERAR LAS ELECCIONES

Fotografía: archivo El uso discrecional y con fines electoreros de los recursos de los programas sociales gubernamentales fue uno de los pilares que sostuvieron al régimen político priista en sus años de mayor poderío. Algo que no cambió mientras el PAN gobernó el país ni cuando el PRI retomó el poder en 2012. El asistencialismo ha sido el arma con la cual gobierno tras gobierno aprovecharon la altísima desigualdad y marginación en la que viven millones de mexicanos, a quienes se les ofrecen esos “apoyos” no para sacarlos de su situación de postración, sino para ganarse su favor electoral. E incluso, para coaccionar su preferencia. El diseño de la mayoría de los programas sociales de la era moderna –desde el de “Desarrollo Compartido” de Luis Echeverría pasando por “Solidaridad” con Carlos Salinas y sus subsecuentes versiones de variada denominación- ha obedecido siempre a la lógica de la creación de clientelas electorales y no a la procuración de condiciones de desarrollo qu...