LA VOCACIÓN CENSORA
La censura que avanza en México no necesita presentarse con la forma de una prohibición expresa, de un medio clausurado o de un periodista encarcelado. Ahora puede disfrazarse de protección de derechos, de regulación administrativa, de combate a la violencia política o de defensa de la propiedad intelectual. El resultado que se persigue es el mismo: inhibir la crítica, intimidar a quienes ejercen el periodismo y conseguir que los ciudadanos se lo piensen dos veces antes de cuestionar a quienes tienen el poder. Lo preocupante, junto con la proliferación de iniciativas legales que abren espacios para restringir la libertad de expresión, es la creciente naturalidad con la que políticos, legisladores y autoridades recurren a los instrumentos del Estado para intentar poner límites al escrutinio público y a la crítica, periodística o social, como si ocupar un cargo de elección popular les otorgara el derecho de decidir qué puede decirse sobre ellos. En agosto pasado, la Comisión ...