LA NARRATIVA DEL DESATINO
La violencia que se desató el pasado domingo en varias regiones del país tras el operativo federal en el que fue abatido –o quizás ejecutado- Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, tuvo repercusiones inmediatas en Veracruz, una de las principales zonas de influencia e interés del grupo delictivo. Carreteras bloqueadas, vehículos incendiados en el norte, centro y sur del estado y un ambiente de zozobra avivado por el vacío de información oficial durante toda esa mañana, fueron la constante. Sin embargo, la única que parece no haberse enterado de lo que pasó en la entidad que gobierna fue Rocío Nahle. Cuando al fin salió a dar la cara a los veracruzanos, entrada la tarde-noche, la gobernadora de Veracruz prefirió minimizar los hechos, negar la existencia de narcobloqueos y, en un esfuerzo por simular que todo estaba bajo control, ordenar que se mantuvieran las clases y actividades laborales normales al día siguiente. Como si nada hub...