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QUE LOS ENFERMOS ESPEREN

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  Algo muy grave está sucediendo con el manejo del dinero público en Veracruz. Y no se trata solamente de gastar mucho, gastar mal o de las prioridades cuestionables de una administración. El problema de fondo es otro: la opacidad, el desorden administrativo y la ausencia de controles que comienzan a convertirse en rasgos distintivos del gobierno de Rocío Nahle García. Los episodios se acumulan y cada uno resulta más inquietante que el anterior. La remodelación del Palacio de Gobierno, la sangría financiera descubierta en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) y ahora, la pretensión de que el Estado termine administrando un ingenio quebrado que será rescatado con recursos públicos, parecieran asuntos independientes unos de otros. Pero existe un hilo que los conecta: dinero público, procedimientos oscuros y una preocupante discrecionalidad. En una delirante contradicción, el pasado fin de semana trabajadores del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio” de Xalap...

DEVORARSE A SÍ MISMOS

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  El sainete protagonizado por Rubén Rocha Moya, quien regresó a la gubernatura de Sinaloa después de más de tres meses de licencia para volver a solicitarla apenas unas 34 horas después, sería un teatro meramente grotesco si no revelara algo mucho más grave: el grado de descomposición interna alcanzado por el régimen de la autodenominada “cuarta transformación”, cuyos conflictos intestinos, expedientes criminales y lealtades contrapuestas comienzan a desbordar los mecanismos de control político construidos durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador. Rocha Moya se reincorporó a su cargo formalmente la mañana del viernes 21 de agosto, supuestamente por “decisión personal”. Pero la aventura duró poco más de un día. El sábado por la tarde-noche solicitó otra licencia, ahora indefinida, que el Congreso estatal aprobó el domingo por unanimidad. Sin dar más explicación que un escueto “por así considerarlo pertinente”. En esas 34 horas, la dirigencia de Morena se deslindó de su...

LOS TENEMOS UBICADOS

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  Hay frases que se quedan grabadas en los anales de la historia y no necesariamente por su elocuencia, sabiduría o bondad, sino por representar todo lo contrario: lo peor de quienes las pronuncian y que, si además se trata de autoridades políticas, suelen tener consecuencias deplorables y hasta desastrosas. Ahí tenemos aquellos “defenderé el peso como perro”, “ni los veo ni los oigo”, “¿y yo por qué?” y un largo rosario de expresiones que, por sí solas, a lo largo de los años retrataron a los regímenes en los que fueron pronunciadas y a sus autores. “Los tenemos ubicados” va en camino a convertirse en una más de las frases “célebres” de la miseria política de México. Aunque esta vez no fue exclamada por el titular del Ejecutivo, sino por la consejera jurídica de la Presidencia de la República, Luisa María Alcalde Luján. Aunque con la total anuencia de su jefa, Claudia Sheinbaum. Esto, en referencia al listado –que ahora jura que no era un listado, como si nadie hubiese visto...

PAGO PARA QUE ME APLAUDAN

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  Hace más de 40 años, el entonces presidente José López Portillo sintetizó en una frase una de las formas más autoritarias, patrimonialistas y perversas de entender la relación entre el poder público y la prensa: “no pago para que me peguen”, en relación con su pleito con el semanario Proceso, dirigido por Julio Scherer, al que le retiró toda la publicidad oficial en represalia por su línea crítica. Pero “Jolopo” no hablaba de su dinero, pues no sacaba un peso de su cartera. Hablaba del presupuesto público como si fuera suyo y, desde esa concepción patrimonial del poder, decidió que quien criticara al presidente no merecía recibir publicidad del gobierno. Cuatro décadas después, la autodenominada “cuarta transformación”, que prometió desterrar las prácticas del viejo régimen –con el que se mimetiza a cada segundo-, parece haber encontrado la manera de reciclarlas bajo un nuevo discurso. Claudia Sheinbaum lo dejó ver con una claridad extraordinaria cuando, durante una reciente ...

EL ÁRBITRO DE LA VERDAD

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  El debate sobre la libertad de expresión que se ha abierto luego de que el gobierno de Claudia Sheinbaum dio a conocer sus Lineamientos Generales para la Protección de los Derechos de las Audiencias tiene un nodo central, y que no son propiamente los derechos de las audiencias, sino la pretensión de controlar desde el Estado, de manera discrecional, lo que se dice, publica y transmite en los medios de comunicación, en este caso los electrónicos tradicionales, pero que también alcanzaría, dicho por la propia presidenta, a la prensa escrita y a los medios digitales. El régimen de la pretendida “cuarta transformación” ha buscado por todos los cauces posibles apoderarse de la narrativa pública e imponer una sola visión de la realidad desde hace casi ocho años. Para ello, construyó un poderoso –el más avasallante de la historia- aparato de propaganda vía las redes sociales y, sobre todo, la conferencia “mañanera”, donde el anterior y la actual titular del Ejecutivo no solo han difun...

LA MUERTE DEL MITO

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  Durante más de una década, el caso de los 43 estudiantes desaparecidos de la Escuela Normal Rural "Raúl Isidro Burgos" de Ayotzinapa fue el eje de una narrativa política que terminó por transformar el poder en México. Sobre la desaparición de aquellos jóvenes se construyó un discurso que presentaba al régimen priista como la encarnación definitiva de la barbarie –no sin razón–, al Ejército como un aparato criminal protegido por el Estado y a Andrés Manuel López Obrador como el único líder capaz de romper el pacto de impunidad. Ayotzinapa fue, en muchos sentidos, el mito fundacional del obradorismo como fuerza política capaz de disputar y ganar el poder. No fue el único factor que precipitó el derrumbe del gobierno de Enrique Peña Nieto, por supuesto. La corrupción de la “Casa Blanca”, los escándalos de Odebrecht, la violencia desbordada, la crisis económica, las empresas “fantasma” de Javier Duarte y el descrédito generalizado del sistema priista hicieron su parte. Pero...

CON MIS NARCOS NO

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  La soberanía nacional es uno de los principios fundamentales sobre los que se construye cualquier Estado moderno. Ningún país serio puede aceptar que otro actúe unilateralmente dentro de su territorio al margen de los mecanismos de cooperación internacional. Eso es indiscutible e irrebatible. Algo muy diferente es el uso político y discrecional que un gobierno hace de ese principio cuando le resulta conveniente. En el México de la autoproclamada “cuarta transformación”, la soberanía parece haberse convertido en un mero escudo discursivo para desviar la atención de un problema mucho más serio: las crecientes evidencias sobre la penetración del crimen organizado en estructuras políticas, empresariales e institucionales mexicanas. Desde la captura de Ismael "El Mayo" Zambada en 2024, el gobierno de México ha concentrado buena parte de su narrativa propagandística en “denunciar” la forma en que ocurrió el traslado –el morenato lo llama “secuestro” a voz en cuello- del capo ...