EL GOLFO ENVENENADO
Desde el pasado domingo 1 de marzo, las costas de Veracruz y Tabasco han sufrido un desastre ambiental que devora la vida a su paso. Chapopote y petróleo crudo han invadido playas, lagunas y arrecifes en una franja que abarcaba en un principio casi 170 kilómetros de litoral, desde Pajapan, Veracruz, hasta Paraíso, Tabasco, pero que se ha extendido ya a más de 230 kilómetros, afectando a 39 localidades, 30 de las cuales pertenecen al estado de Veracruz. Sin que ninguna autoridad atine o le preocupe siquiera hacer algo por contener lo que ya es un ecocidio en toda forma. No hay manera de ocultar el desastre: tortugas, peces y manatíes muertos, costas contaminadas y manglares cubiertos de crudo viscoso que arrasa con un ecosistema moribundo, son parte de un paisaje dantesco del que nadie se hace responsable ni aporta soluciones. De acuerdo con un pronunciamiento suscrito por organizaciones ambientales y comunidades afectadas, el derrame ha alcanzado sitios de enorme valor ecológico,...