QUE LOS ENFERMOS ESPEREN
Algo muy grave está sucediendo con el manejo del dinero público en Veracruz. Y no se trata solamente de gastar mucho, gastar mal o de las prioridades cuestionables de una administración. El problema de fondo es otro: la opacidad, el desorden administrativo y la ausencia de controles que comienzan a convertirse en rasgos distintivos del gobierno de Rocío Nahle García. Los episodios se acumulan y cada uno resulta más inquietante que el anterior. La remodelación del Palacio de Gobierno, la sangría financiera descubierta en la Universidad Popular Autónoma de Veracruz (UPAV) y ahora, la pretensión de que el Estado termine administrando un ingenio quebrado que será rescatado con recursos públicos, parecieran asuntos independientes unos de otros. Pero existe un hilo que los conecta: dinero público, procedimientos oscuros y una preocupante discrecionalidad. En una delirante contradicción, el pasado fin de semana trabajadores del Centro de Alta Especialidad “Dr. Rafael Lucio” de Xalap...