U S U R P A D O R
La Universidad Veracruzana está literalmente
secuestrada. No por actores externos, sino por quienes hoy la regentean desde
la cúpula y pretenden apoderarse a la mala, ilegal e ilegítimamente, de la
rectoría saltándose los procedimientos establecidos en la legislación
universitaria. Como delincuentes que se apoderan de una casa que no les
pertenece.
El cuarto informe de labores de Martín
Aguilar Sánchez previsto para este miércoles, lejos de ser un ejercicio de
rendición de cuentas, está organizado como una especie de ritual de
consolidación de una prórroga ilegítima, blindada por muros físicos y legaloides
que excluyen a la comunidad universitaria.
El Campus para la Cultura, las Artes y el
Deporte, espacio emblemático de la UV, fue literalmente cercado desde un día
antes del acto “solemne”. Filtros de acceso y vigilancia reforzada para impedir
el ingreso de estudiantes, académicos, egresados y hasta de los integrantes del
Consejo Universitario General –máximo órgano de la casa de estudios, ante el
que el rector saliente tendría que rendir cuentas- que se oponen a la imposición
de Aguilar Sánchez, quien ni siquiera cumple ya con los requisitos legales
establecidos en la Ley Orgánica para sostenerse en el cargo, que desde ya está
usurpando.
La situación recuerda más a un acto de un Estado
autoritario, en un país bananero, que a una ceremonia universitaria. La
Universidad, que debería ser plaza pública del pensamiento, se convirtió en
zona restringida para defender una soez imposición.
Una parchada y desprestigiada Junta de
Gobierno, que debería haber velado por la institucionalidad, optó, quién sabe a
cambio de qué, por maquinar una usurpación disfrazada de un proceso de
auscultación que no soporta un análisis con el mínimo rigor, impidiendo que
otras voces universitarias presentaran proyectos alternativos y vulnerando
cínicamente el derecho de la comunidad UV a participar libremente, sin
inducciones ni presiones, en la designación de su rector. En algún momento sus
integrantes también tendrán que ser llamados a cuentas.
La imposición de Martín Aguilar Sánchez no
solo afecta la legalidad del proceso de sucesión rectoral. Erosiona por
completo la legitimidad no únicamente de toda su gestión futura, sino la de la
misma Universidad Veracruzana como un claustro de transmisión del conocimiento
universal basado en la ciencia, la evidencia y las leyes.
¿Cómo dialogar con una comunidad que no te
reconoce? ¿Cómo construir consensos desde la exclusión y el bandidaje? ¿Cómo
carajos enseñar Derecho en una institución que pisoteó sus propias leyes
internas?
La fractura es profunda. La UV corre el
riesgo de convertirse en una amarga caricatura si la imposición se consuma, con
la ayuda además de jueces venales y de consigna que terminen avalando una
grotesca violación de la normatividad. Y con el Poder Judicial sometido que
entrará en funciones a partir del próximo lunes 1 de septiembre, no es algo
poco probable. Así lo han venido perfilando y al reunirse con un rector impugnado,
el próximo presidente de la Suprema Corte, Hugo Ortiz, terminó endosando el
mismo cheque de la arbitrariedad.
La principal consecuencia es que la
Universidad Veracruzana está perdiendo credibilidad como institución de educación
pública superior ante sus propios integrantes y ante la sociedad. La autonomía se
convierte en retórica hueca, pues si la Junta de Gobierno puede decidir sin
consultar a la comunidad, si el rector puede blindarse para no rendir cuentas
de su pésima gestión protegido por una facción pandilleril, con el apoyo además
de actores e intereses político-partidistas que buscan apoderarse de la UV, ¿qué
queda entonces del espíritu universitario, plural y libre?
La historia juzgará este episodio como uno de
los momentos más oscuros de la vida universitaria y podríamos asegurar, de la
vida del estado de Veracruz. Lo que está en juego no es un cargo. Ni siquiera
los diversos intereses alrededor de la institución. Es la viabilidad misma de
la UV.
Con todas sus letras: Martín Aguilar Sánchez
es un U S U R P A D O R.
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras
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