¿A QUÉ LE TEME EL GOBIERNO?
Claudia Sheinbaum y su gobierno decidieron enfrentar la convocatoria de la llamada “Marcha de la Generación Z” con una estrategia que revela su acendrado autoritarismo: una campaña de linchamiento mediático, intimidación y desacreditación contra quienes se atrevieron a organizarse. Desde la tribuna presidencial se ha intentado reducir la movilización a un “montaje” financiado por la oposición –cuyos partidos ni por asomo tienen algo cercano a ese alcance- y esa entelequia a la que llaman “la derecha”; se han señalado cuentas en redes sociales como si se tratase de “conspiraciones internacionales” y hasta se ha buscado ridiculizar a quienes promueven la protesta. El mensaje es claro: deslegitimar antes que escuchar. Sin embargo, la respuesta parece ir en sentido contrario. Lejos de inhibirse, la convocatoria ha crecido y se ha replicado en varias ciudades del país, con epicentro en la Ciudad de México. La narrativa oficial, que pretende pintar a los inconformes como “títeres” de interes...