LA CRISIS QUE NO APARECE EN LAS FOTOGRAFÍAS
Tras varias semanas en las que médicos, enfermeras,
residentes y trabajadores de hospitales públicos de Veracruz denunciaron una
emergencia por falta de medicamentos, material de curación, insumos para
cirugías, personal y condiciones para atender a los pacientes, y que sus reclamos
llegaran incluso hasta la conferencia presidencial, la gobernadora Rocío Nahle
decidió salir a territorio –como les encanta presumir- para atender de manera
directa el problema que, inicialmente, se negó a reconocer.
El fin de semana pasado y a inicios de la presente,
la mandataria recorrió hospitales de Perote, Altotonga, Tlapacoyan, Martínez de
la Torre y unidades de otras regiones. De hecho, anunció que revisaría los 61
hospitales públicos de la entidad para verificar la existencia de medicinas,
material de curación, equipo e infraestructura.
Sin embargo, lo que se presentó públicamente fue
una especie de realidad alterna. En las imágenes difundidas durante los
recorridos de la gobernadora aparecieron anaqueles llenos de cajas de
medicamentos, bodegas surtidas y funcionarios observando existencias. La escena
se repitió en todas las publicaciones de Nahle en redes sociales.
Las fotografías y sus escenarios se eligieron –si
no es que se construyeron- para cumplir una función política: responder a las
denuncias de desabasto con imágenes de anaqueles que parecían haberse llenado
de manera “milagrosa”.
Suponiendo sin conceder que no se trató de una mera
puesta en escena en la que los mismos medicamentos fuesen llevados de hospital
en hospital para la foto –lo cual ya ha sucedido antes-, es un hecho que nadie
ha aclarado cuántas claves están disponibles, cuáles aún faltan, qué
procedimientos fueron aplazados, cuánto tiempo permanecieron suspendidos,
cuántos pacientes compraron medicamentos por su cuenta, ni por qué los trabajadores
de diferentes hospitales se vieron obligados a manifestarse para exhibir lo que
oficiosamente se pretendía presentar como una situación “bajo control”.
En el mini “tour” hospitalario, junto a la
gobernadora apareció reiteradamente el coordinador estatal del IMSS-Bienestar,
Roberto Ramos Alor. Precisamente el funcionario sobre cuya gestión se concentra
buena parte de los cuestionamientos y a quien, inexplicablemente –o bueno, vaya
que hay una explicación-, Nahle defiende a capa y espada a pesar de su pública y
antológica ineptitud para la administración de la salud.
El caso llegó a la “mañanera”, donde este martes la
presidenta Claudia Sheinbaum señaló que la permanencia, reubicación o eventual
salida de Ramos Alor será decisión del director general del IMSS-Bienestar,
Alejandro Svarch, quien tuvo que moverse al estado para revisar qué ocurrió con
el suministro de medicamentos. Similar a lo sucedido la semana pasada, cuando
el propio secretario de Salud federal, David Kershenobich, se apersonó en la
entidad para atender el brote de sarampión en el Centro Estatal de Cancerología
que provocó dos muertes, sin convocar a Ramos Alor y, todo indica, sin avisarle
tampoco a la gobernadora. El mensaje es bastante claro.
Al menos hasta hoy, en los primeros recorridos
difundidos públicamente, los hospitales de Xalapa no estuvieron entre los
visitados por Rocío Nahle y su comitiva, a pesar de que el Centro de Alta
Especialidad (CAE) “Dr. Rafael Lucio” fue el foco original de las protestas por
falta de medicamentos e insumos.
De hecho, personal del nosocomio refiere que desde
hace aproximadamente una semana se encuentra ahí la doctora Hilda Patiño,
coordinadora nacional de Hospitales de Alta Especialidad, acompañada de su
equipo, con la encomienda de ayudar a resolver la falta de insumos y medicamentos
en el menor tiempo posible. Y estaría por anunciarse que a partir de ahora, el
CAE quedaría integrado a la red de hospitales de alta especialidad,
estableciéndose una comunicación directa con la coordinación nacional y
arrebatándole el control al gobierno estatal.
Empero, la funcionaria fue clara con el personal
médico: “no traigo varita mágica”, les habría explicado, mientras les expresaba
su desconcierto y asombro por cómo se había llegado a la situación actual.
Nada de eso se vio en las fotos.
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras

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