CON A DE AUTORITARIA
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| Fotografía: Cuartoscuro/Iván Stephens |
Conforme avanza y se consolida la demolición
institucional del país a manos del morenato destructor, éste descara su vena
más arbitraria y despótica.
El megabloqueo carretero en 25 estados del
país protagonizado este lunes por transportistas y organizaciones campesinas no
es un hecho menor. Se trata de una de las movilizaciones más amplias de los
últimos años, con un impacto directo en la economía nacional y en la vida
cotidiana de millones de ciudadanos. La protesta exhibió lo que desde hace
tiempo se denuncia sin que haya una respuesta eficaz de las autoridades: una
enorme inseguridad en las carreteras, extorsiones, robos y abandono del campo.
Pues en lugar de atender con seriedad estas
demandas, que no son nuevas ni desconocidas para ellos, el gobierno de Claudia
Sheinbaum optó por la amenaza. La secretaria de Gobernación, Rosa Icela
Rodríguez, declaró que varios líderes de la protesta tienen carpetas de
investigación abiertas y que podrían enfrentar procesos judiciales si mantienen
los cierres, además que los “acusó” de tener vínculos con partidos, como si
quienes están en la administración federal no los tuviesen también. Es decir,
el mensaje oficial no fue tender puentes de negociación ante una problemática
que todo mundo conoce y que la mayoría de la población padece: la respuesta de
los “humanistas” fue advertir que el peso del aparato estatal caerá sobre
quienes se atrevan a desafiarlos.
El discurso gubernamental insiste en que las
demandas “ya fueron atendidas”. Sin embargo, los inconformes lo rechazan categóricamente
y eso, por si no bastase, está a la vista de todos. Señalan que no existe
ninguna solución real. Que los asaltos al transporte en las carreteras y
autopistas del país van al alza y muchas veces, con la abierta complicidad de
los cuerpos de seguridad que no hacen nada por evitarlos.
Este contraste revela un patrón recurrente:
la simulación como estrategia de gobierno. Se construye un relato de atención y
diálogo, mientras en la práctica se recurre a la coerción y el “garrote”, la
descalificación y el desprestigio de quien ose manifestar desacuerdo con el
régimen, negando además el legítimo derecho a disentir y pensar diferente.
Los alcances de esta manera de (mal) gobernar
trascienden las coyunturas. Muestran un creciente y cada vez menos disimulado
autoritarismo que ha ido escalando sus niveles de violencia y represión contra
la población, a través de la criminalización de la protesta legítima. Irónico,
viniendo de una facción política que arribó al poder tras décadas de protestar
por todo, con o sin razón.
Lo sucedido con la marcha del #15N lo prueba
de manera rotunda. El morenato en pleno se lanzó en una campaña de descrédito hacia
los ciudadanos que marcharon ejerciendo su derecho constitucional a hacerlo, en
protesta o en defensa por las causas que cada quien consideró justas y
legítimas, pero con la violencia criminal como eje. El régimen los vilipendió,
los satanizó, los estigmatizó y al final los violentó, los atacó, los reprimió
y a varios los encarceló. El mensaje no deja lugar a dudas: si te metes con el
gobierno de la mal llamada “cuarta transformación”, pagarás las consecuencias.
Para reforzar su postura y “encapsularse” en
su “burbuja”, la presidenta Sheinbaum se organizará su propia “fiesta” el
próximo 6 de diciembre con una concentración masiva de autoelogio megalomaniaco,
con la que pretenderán mantener su narrativa de “apoyo masivo” del “pueblo” al
régimen. “Apoyo” para el cual dilapidarán cientos de millones de pesos en
acarrear gente, pues como dice una conocida canción de José Alfredo Jiménez,
“el cariño comprado ni sabe querernos ni puede ser fiel”.
Además, la idea es mandar otro mensaje: las
únicas marchas “legítimas” son las nuestras. Cualquiera con otra motivación que
no sea exaltar grotescamente al morenato, cualquiera que cuestione la versión
de que el “pueblo” está “feliz” con quienes dinamitaron 30 años de transición
democrática –luego de aprovecharse de la misma- y les demande cumplir con sus
responsabilidades y obligaciones, será aplastado con todo el poder del Estado.
Díaz Ordaz y Echeverría estarían orgullosos
de la presidenta con A… de autoritaria.
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras

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