MINTIERON, SIEMPRE SUPIERON QUE FUE PEMEX
¿Qué tan grave será lo que encontraron, de qué nivel serán las responsabilidades implícitas, que el gobierno de Claudia Sheinbaum, aunque de manera criminalmente tardía, dos meses y medio después, tuvo que reconocer que el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México se originó en un oleoducto de Pemex desde principios de febrero? ¿Exactamente como desde el inicio lo denunciaron las organizaciones ambientalistas a las que intentaron desacreditar?
La responsabilidad del derrame, como todo
apuntaba, siempre fue de la empresa estatal. Lo que se reveló este jueves
durante la conferencia del llamado “Grupo Interinstitucional”, integrado por
varias secretarías de Estado, ahora no es solo la evidencia de un desastre
ecológico, sino un escándalo político que exhibe la simulación, la opacidad y
la mentira como prácticas recurrentes en el manejo de crisis públicas de los gobiernos
de este régimen.
Durante semanas, la presidenta Sheinbaum
sostuvo que los residuos de hidrocarburo que envenenaban las playas y cuerpos
de agua provenían de “emanaciones naturales” de chapopoteras, minimizando la
gravedad de los hechos y exculpando en todo momento a Pemex. Y no fue la única
que lo hizo.
La gobernadora de Veracruz Rocío Nahle,
figura clave en la política energética del sexenio pasado, fue más allá y, con
toda consciencia de que estaba mintiendo, responsabilizó a un supuesto barco de
alguna fantasmagórica empresa –pues nunca dio un solo nombre concreto- dizque contratada
en el sexenio de Enrique Peña Nieto. Ambas versiones se derrumbaron con la
evidencia científica y satelital que apuntó directamente a la fuga en el
complejo petrolero Abkatun-Cantarell, frente a las costas de Campeche.
El tema no es menor. Implica que el gobierno
mintió deliberadamente para proteger a Pemex, ocultando información que ya
estaba en manos de especialistas y comunidades afectadas. La credibilidad de
Sheinbaum y Nahle, que de por sí no era mucha, quedó seriamente comprometida:
la primera por negar lo evidente; la segunda, por inventar un culpable imaginario.
Lo más grave son las afectaciones que el derrame
ha provocado y que en muy buena medida, son irreversibles: se afectaron más de
600 kilómetros de litoral, con residuos recolectados en 48 playas y ecosistemas
sensibles como manglares, arrecifes y lagunas costeras. Aunque las autoridades
insisten en que no hubo mortandad masiva de especies, el impacto en la
biodiversidad es innegable, todos los vimos. Negarlo es continuar con la
simulación para no asumir responsabilidades.
Y como creen que todo lo pueden resolver repartiendo
migajas, pretenden lavarse la cara entregando minúsculos apoyos a las
comunidades pesqueras que han visto morir entre el chapopote su sustento y su
forma de vida. ¿De verdad creen que con 15 mil pesos van a resarcir el daño a
la economía de cientos de familias que dependen de la actividad pesquera en el
litoral del Golfo para sobrevivir? Si acaso, contendrán por un rato el
descontento, pero la pérdida de confianza y el daño a la economía local son
irreparables.
Como siempre, las pulgas se le cargan al
perro más flaco. La separación de sus funciones en Pemex de tres funcionarios
menores —el subdirector de Seguridad y Salud en el Trabajo, el coordinador de
Control Marino y el líder de Derrames y Residuos, cuyos nombres ocultaron
deliberadamente— es otra burla. Se castiga a mandos medios, que difícilmente
podrían haber ocultado información tan delicada y menos durante tanto tiempo,
mientras se protege a quienes tomaron decisiones estratégicas, como la tardanza
de ocho días en cerrar la válvula principal del oleoducto. O como la de acusar
a barcos “fantasma”.
Las denuncias presentadas ante la Fiscalía
General de la República y la Secretaría Anticorrupción no borran la
responsabilidad política de Sheinbaum y Nahle. Ambas quedaron atrapadas en sus
propias mentiras: la presidenta, al negar la responsabilidad de Pemex; la
gobernadora, al inventar un culpable inexistente para desviar la atención.
¿Y así quieren que les creamos que van a
implementar un “fracking amigable” con el medio ambiente para extraer gas? ¿O
que ya no hay ni una gota de chapopote en el litoral veracruzano y que no se
afectó la flora y la fauna?
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras

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