LA CORRUPCIÓN EN VERACRUZ ES UN SISTEMA
La historia de Veracruz durante el régimen
morenista se ha escrito con la misma tinta indeleble de la corrupción y la
impunidad que la de los gobiernos del pasado que tanto repudian... en el
discurso.
Desde 2025, la Auditoría Superior de la Federación
exhibió al gobierno de Veracruz en el primer lugar nacional por daño patrimonial
en la Cuenta Pública 2023, con más de mil 114 millones de pesos observados en
las secretarías de Salud y Educación. Se documentaron pagos a empresas
fantasma, transferencias a trabajadores dados de baja y adquisiciones sin
comprobación, entre otras transas de los que se asumían “diferentes”.
Como era hasta previsible, en la Cuenta
Pública de 2024, la última de ese sexenio, la cifra de las irregularidades escaló
a mil 896 millones de pesos, manteniendo el epicentro de los desvíos en la
Secretaría de Salud, donde se despacharon sin piedad –irónicamente- a costa del
bienestar de los veracruzanos. Y no fue esa la única dependencia.
Por ejemplo, en Seguridad Pública se
documentaron compras de comida gourmet como salmón y arrachera dizque para ¡los
internos de los centros penitenciarios del estado! por 414 millones de pesos,
revelando una corrupción tan escandalosa como cínica, al nivel de la de
cualquiera de los que les antecedieron. Aunque esos no se daban golpes de pecho
ni baños de pureza.
De hecho, estos señalamientos recuerdan
inevitablemente al sexenio de Javier Duarte, cuando la corrupción se convirtió
en política de Estado. Cuitláhuac García, que llegó cobijado con el discurso de
la “honestidad valiente” y la promesa del combate a la corrupción de Andrés
Manuel López Obrador –el otro gran simulador- que catapultó a Morena hacia el
poder al término del muy corrupto gobierno de Enrique Peña Nieto, terminó
replicando las mismas prácticas. Y las llevó a otro nivel.
Sin embargo, Cuitláhuac García no se
acongoja. Goza de la protección del régimen, empezando por la presidencia de la
República, que “premió” sus trapacerías con un cargo federal, mientras en el
estado, la gobernadora Rocío Nahle recurre –a regañadientes- a justificaciones
absurdas y burocráticas para intentar tapar los boquetes que encontró en la
administración estatal.
Aunque las observaciones de la ASF siguen
abiertas, Nahle intenta blindarse con el argumento de que se trata de trámites
administrativos. Incluso, que la Auditoría “no revisó bien” las supuestas
solventaciones que enviaron. Pero la magnitud de los montos y la reiteración de
las anomalías evidencian un patrón de simulación y de desvíos imposible de
ocultar.
La propia gobernadora lo ha hecho patente. La
Arena Macuiltépetl, conocida como “Nido del Halcón”, es el símbolo perfecto de
la corrupción gubernamental del morenato en Veracruz. La obra, que debió
entregarse hace casi un año y medio, no ha sido recibida formalmente por el
gobierno de Nahle por estar inconclusa y presentar irregularidades técnicas
reconocidas por la misma mandataria. La pregunta entonces es ¿por qué no
presenta denuncias? ¿Por qué nadie está en la cárcel ante un monumental daño al
patrimonio de la entidad?
Tan es un “elefante blanco” –ya ni siquiera
existe el equipo de basquetbol cuyos partidos albergaría-, que la gobernadora
ya se la ofreció a la Conade para saldar la deuda de más de dos mil 400
millones de pesos heredada desde el sexenio de Javier Duarte por los Juegos
Centroamericanos 2014. Un inmueble que no funciona, que no ha sido inaugurado,
que no tiene utilidad pública, pero que costó casi mil millones de pesos, pretenden
convertirlo en moneda de cambio para pagar antiguas corruptelas. ¿Y el dinero
de las y los veracruzanos que se derrochó en eso? Bien, gracias. Pagando “chichifos”
en Cenagas.
La corrupción en Veracruz es un sistema.
Enraizado hasta la médula.
“Otra
petrolera”
¿Y
para quién estaría trabajando esa “otra petrolera”, sino para la que monopoliza
esa industria en México?
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aureliocontreras@gmail.com
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@yeyocontreras

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