EL MARIDO INCÓMODO
Durante la campaña por la gubernatura de Veracruz,
José Luis Peña Peña no tuvo demasiado cuidado en ocultar el papel que pretendía
desempeñar si su esposa, Rocío Nahle García, ganaba las elecciones.
En febrero de 2024 se presentó ante ganaderos de
Sayula de Alemán y prácticamente anunció su incorporación de facto al futuro gobierno:
“acuérdense, mi nombre es José Luis Peña Peña”. Prometió apoyarlos, aseguró que
estaría en el área ganadera y hasta ofreció acompañarlos a Palacio de Gobierno
para resolver sus problemas. Todo ello cuando Nahle todavía era candidata y él,
evidentemente, no contendía por cargo alguno mediante el voto.
Dos años y medio después, aquella escena resulta
mucho menos anecdótica. Peña Peña no ocupa formalmente puesto alguno dentro de
la administración pública estatal. No aparece como funcionario. No cobra —pero
se cobra, dicen— un peso del erario. Y ahí está.
En febrero de 2025, Rocío Nahle reconoció
públicamente que le había pedido a su marido que la “ayudara” con los asuntos
ganaderos. Incluso reveló que recibía de él informes cotidianos sobre el hato y
los asuntos del campo. Días antes, el presidente de la Unión Ganadera Regional
del Norte de Veracruz había agradecido públicamente la “designación” de Peña
como “asesor” de la Subsecretaría de Ganadería.
Ante la polémica, Nahle corrigió: su esposo no era asesor
ni funcionario, sino solamente un “colaborador”. Un particular sin
nombramiento, ni atribuciones legales, ni responsabilidades administrativas ni
obligación de rendir cuentas que comenzó a realizar actividades que se parecen
bastante a las de un servidor público. La propia gobernadora admitió que Peña
hablaba diariamente con el subsecretario de Ganadería, recorría ranchos y se
reunía con productores. Y no solamente con ellos.
En febrero de 2025, el alcalde de Cosamaloapan,
Gustavo Sentíes Hernández, informó sobre una reunión con José Luis Peña en la
que abordaron asuntos de ganadería, agricultura e incluso del ingenio San
Gabriel. En el encuentro estuvo el secretario de Desarrollo Agropecuario,
Rodrigo Calderón, pero la presencia del esposo de la gobernadora fue tratada
públicamente como la de un interlocutor gubernamental. ¿En calidad de qué?
El problema no es que el marido de una gobernadora
se interese por la ganadería, sino que participe en reuniones con funcionarios
y alcaldes, reciba planteamientos relacionados con políticas públicas y se mueva
dentro de áreas gubernamentales sin que exista un nombramiento que delimite sus
facultades y, especialmente, sus responsabilidades.
La sombra de José Luis Peña tampoco comenzó con el actual
gobierno de Veracruz. Durante la campaña de 2024, su nombre apareció
reiteradamente alrededor de las controversias patrimoniales de Rocío Nahle. El
empresario Arturo Castagné presentó ante la Fiscalía General de la República
una denuncia contra ambos por presuntos hechos de corrupción, enriquecimiento
ilícito, uso ilícito de atribuciones y lavado de dinero a partir de operaciones
y propiedades que, según el denunciante, debían ser investigadas.
Antes, cuando Rocío Nahle era secretaria de
Energía, su cónyuge fue relacionado con una red de empresas vinculadas con
familiares y personas cercanas a su entorno familiar, de apellido Peña y Hoyos
Peña, que participaron en los trabajos de la construcción de la refinería de
Dos Bocas, en Tabasco.
En febrero de 2025, Reforma reveló que Juan Carlos
Fong Cortés, empresario accionista en Grupo Huerta Madre y beneficiario de
contratos multimillonarios relacionados con Dos Bocas, sería familiar de José
Luis Peña Peña, pues Lorenzo Fong Peña, padre del empresario, fue identificado
como tío del esposo de la gobernadora. El contrato para las plataformas de la
refinería comenzó en dos mil 230 millones de pesos y los pagos terminaron
superando los seis mil 300 millones.
En agosto de este año, representantes de la empresa
Agrogema, dedicada a la
fumigación agrícola, acusaron un supuesto interés de José Luis Peña por
apropiarse de la compañía mediante una operación para debilitarla
financieramente. Y se ha mencionado insistentemente que él sería el principal
interesado en que el gobierno estatal se haga del control del ingenio San Pedro
en Lerdo de Tejada, por el cual su esposa amenaza cada que puede al grupo
empresarial que aún es el propietario.
Formalmente, José Luis Peña Peña es nadie dentro
del gobierno de Veracruz. No existe en el organigrama. Sin embargo, su nombre
aparece una y otra vez. Representa una zona gris del poder en el estado. Y este
martes fue vinculado con un capo del crimen organizado, “El Tanque”, en el
negocio del balasto para el Tren Maya.
Una joyita.
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras

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