U S U R P A D O R

La Universidad Veracruzana está literalmente secuestrada. No por actores externos, sino por quienes hoy la regentean desde la cúpula y pretenden apoderarse a la mala, ilegal e ilegítimamente, de la rectoría saltándose los procedimientos establecidos en la legislación universitaria. Como delincuentes que se apoderan de una casa que no les pertenece. El cuarto informe de labores de Martín Aguilar Sánchez previsto para este miércoles, lejos de ser un ejercicio de rendición de cuentas, está organizado como una especie de ritual de consolidación de una prórroga ilegítima, blindada por muros físicos y legaloides que excluyen a la comunidad universitaria. El Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte, espacio emblemático de la UV, fue literalmente cercado desde un día antes del acto “solemne”. Filtros de acceso y vigilancia reforzada para impedir el ingreso de estudiantes, académicos, egresados y hasta de los integrantes del Consejo Universitario General –máximo órgano de la cas...