DATO PROTEGIDO…CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN
La infame sentencia impuesta por el Tribunal
Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) contra una ciudadana por
ejercer su derecho constitucional a la libertad de expresión y a criticar a la
clase política es una muestra más de las consecuencias de la toma por asalto de
las instituciones y la destrucción del orden medianamente democrático que fue construido
durante la fallida transición que feneció desde el año pasado.
Karla María
Estrella, ciudadana sonorense, publicó en X un
mensaje cuestionando la candidatura de una diputada del Partido del Trabajo,
sugiriendo que fue impulsada gracias a las influencias de su esposo, el
veracruzano de ocasión Sergio Gutiérrez Luna, presidente de la
Cámara de Diputados.
“Así estaría el berrinche de Sergio Gutiérrez
Luna para que incluyeran a su esposa, que tuvieron que desmadrar las fórmulas
para darle una candidatura. Cero pruebas y cero dudas”, fue lo que publicó en su
momento Karla María Estrella, quien ni siquiera mencionó el nombre de la hoy
diputada. Pero sí el del marido que, obsequioso, le demostró que efectivamente
tiene influencias en el ámbito político y, más concretamente, en el Tribunal
Electoral federal.
La sentencia del TEPJF a raíz de la denuncia
presentada por la diputada concluyó de manera inverosímil que el mensaje de Karla María
Estrella constituía “violencia política de género”, aun cuando en todo momento
se refirió a actos atribuibles a Gutiérrez Luna y ejerció una
crítica legítima dirigida a dos personas con cargos públicos en el contexto de
una elección. Y ordenó, entre otras barbaridades, que la ciudadana sin cargo
público alguno –y aquí estriba la verdadera gravedad de este asunto- pida disculpas
diarias durante 30 días en la red social y publique el extracto de la sentencia
donde se le exige, sin más, humillarse públicamente.
La votación en el TEPJF estuvo dividida y se
resolvió gracias al voto de la presidenta, Mónica Soto. La misma magistrada que
en diciembre de 2023 encabezó una asonada para destituir al anterior
presidente, Reyes Mondragón, días después de haber sido exhibida sosteniendo una
reunión en un restaurante de Jardines del Pedregal con el mismísimo Sergio
Gutiérrez Luna. La conexión es evidente como una montaña.
Tras el golpe al Tribunal, Mónica Soto fue
nombrada presidenta y desde entonces, el órgano jurisdiccional quedó reducido a
ser un instrumento más del régimen para convalidar la destrucción de la
democracia, empezando por el fraude que le otorgó a Morena una ilegal
sobrerrepresentación en la Cámara de Diputados que de ninguna manera obtuvo en
las urnas.
El TEPJF y otros órganos electorales –ya encontraron
la fórmula- ahora se dedican a perseguir a quienes critiquen las malas
prácticas de una clase política que cada día se envilece más: lo mismo
periodistas que académicos y ciudadanos de a pie, como ya hemos dado cuenta de
otros casos que ejemplifican la embestida contra la libertad de expresión que
el morenato ha emprendido desde diferentes espacios y plataformas. La legaloide
es una de ellas.
El caso de Karla María Estrella –similar
también al de un ciudadano que fue coaccionado por el impresentable presidente
del Senado, Gerardo Fernández Noroña, que lo obligó a disculparse frente a él
tras utilizar abusivamente todo el poder del Estado y en un espacio del
Congreso de la Unión, por haberse atrevido a increparlo en un aeropuerto-, es
una prueba de la escalada autoritaria que se cierne sobre todos los mexicanos
en este momento y que si no se denuncia y se detiene, después no habrá marcha
atrás. Como alertó la académica Celia del Palacio –también amenazada por
mencionar a una candidata “hija de”-, “si nos callamos ahora, nos vamos a tener
que callar siempre”.
Karla María Estrella encontró una salida
creativa y sarcástica al absurdo y la estupidez hecha sentencia judicial. Hace
tres días que comenzó a cumplir el fallo –porque de no hacerlo hasta le podrían
congelar sus cuentas y tarjetas bancarias- de publicar sus “disculpas” durante
un mes, lo hizo retomado de manera literal lo que dice el recurso legal que la
obliga: llamando a la diputada no por su nombre, sino como “Dato Protegido”,
que es como viene referida, lo cual ha provocado una enorme reacción de
solidaridad en las redes, que lo mismo la apoyan que se burlan de la susodicha
que, contra lo que seguramente deseaba, quedó invisibilizada. Ahora solo es
“dato protegido”.
Que se lo agradezca a “Gutierritos”, que por
fortuna y a pesar del dinero público que derrochó, no fue gobernador de
Veracruz.
Email: aureliocontreras@gmail.com
X: @yeyocontreras
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