PARA TERRORISMO, EL LABORAL
El primer año de gobierno de Rocío Nahle en Veracruz ha sido una suerte de laboratorio de simulación política y administrativa, en el que mientras en el discurso oficial se regodean en un supuesto respeto a los trabajadores, la realidad contrasta brutalmente con lo que están padeciendo miles de burócratas. La narrativa de una “época dorada” en justicia laboral, repetida por la propia gobernadora y su impresentable secretario del Trabajo, Luis Arturo Santiago, se derrumba frente a los hechos: despidos arbitrarios, pago de prestaciones en vales de despensa, impagos de salarios y aguinaldos, y la amenaza de una sindicación única que busca controlar y disciplinar a la clase trabajadora. El caso del Instituto Superior de Música del Estado de Veracruz (ISMEV) es paradigmático. Con guardias privados en la puerta, once profesores, algunos con más de dos décadas de servicio, fueron impedidos de ingresar a las instalaciones este 7 de enero, luego de que en diciembre recibieron la notificació...