UN ESCUPITAJO NEGRO
La historia oficial sobre el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México se derrumba y en su lugar queda expuesta la serie de mentiras con las que el gobierno ha pretendido encubrir su propia responsabilidad en un desastre ambiental de proporciones históricas. Lo que se presentó oficialmente como una contingencia súbita, atribuida a causas inciertas, a barcos de empresas que no atinaban a identificar e incluso a fenómenos naturales, hoy se revela como un desastre del que tenían pleno conocimiento las autoridades y que deliberadamente decidieron ocultar. La evidencia disponible es contundente: el vertido comenzó a principios del pasado mes de febrero en un ducto de Pemex que transporta crudo hacia la refinería de Dos Bocas. Y eso tendría que obligar a fincar responsabilidades ambientales, administrativas e incluso penales. De acuerdo con la investigación de cerca de 20 organizaciones civiles ambientalistas que no han quitado el dedo del renglón, pese a las descalificacion...