PRIMERO VINIERON POR LA UV
El reciente caso de la Universidad Autónoma de Campeche es una prueba, una muy cruda, de la ofensiva que sufren las universidades públicas en México para someterlas a los designios del poder político. La persecución contra el rector, José Alberto Abud, quien se atrevió a negarse a poner a la institución a las órdenes del régimen de la cuasidictadora campechana Layda Sansores –por mucho, de lo peor que hay en Morena, donde esa competencia es realmente fuerte-, es una muestra de hasta dónde están dispuestos a llegar en su desaforada carrera hacia la autocratización. Como rechazó autorizar que la universidad fuera escenario de actos con tufo partidista –que Morena pretendía aprovechar-, y en la víspera de su reelección al frente de la casa de estudios, el académico fue detenido el pasado lunes 12 de enero mediante una maniobra por demás silvestre: fue imputado por una supuesta posesión de drogas, burdamente “sembradas” por policías estatales para incriminarlo. Desde 2024, Abud había...