IMPUNIDAD, LA MONEDA DE CAMBIO
La salida de Alejandro Gertz Manero de la Fiscalía General de la República (FGR) fue un manotazo pactado con impunidad para cerrar filas en el régimen morenista y garantizar que las cloacas del poder no se desborden todavía más de lo que ya están. Gertz se va después de haber filtrado expedientes y denuncias que tocaban fibras sensibles del morenato: desde las investigaciones contra Adán Augusto López y sus innegables nexos con “La Barredora”, hasta los señalamientos que alcanzaban a los hijos del expresidente López Obrador en el negocio del huachicol, y más recientemente los vínculos del copropietario del certamen Miss Universo Raúl Rocha Cantú con el crimen organizado… y el gobierno de la “cuarta transformación”. Cada filtración fue un recordatorio de que la Fiscalía de Gertz –quien fue colocado y sostenido contra viento y marea en el cargo por Andrés Manuel López Obrador- no fue sino un instrumento de presión política y de chantaje, externo e interno, que se había vuelto inmanej...